lunes, mayo 02, 2011

REFLEXIONES: LA VIOLENCIA HACIA LA MUJER- Msc. Enrique Vélez. Psicólogo Clínico.

La violencia es uno de los mayores exponentes de violación de derechos humanos, a la vez que una de las más comunes en todo el mundo. También es un obstáculo para el logro de muchas de las metas del desarrollo, una de las mayores amenazas para la salud pública en el mundo, un obstáculo para el cuidado temprano de la niñez, y una barrera para la educación de calidad de niños y niñas y para la creación de un ambiente seguro para la población en general.


La violencia es quizás el mayor problema al que se enfrenta la sociedad hoy en día. En muchos países el mismo tejido social ha sido desgarrado por la experiencia de guerras. En otras sociedades la violencia, que toma las formas más ocultas (como la violencia doméstica y/o abuso de esposas, o la explotación económica y el hambre) daña la vida. Y en la mayoría de las sociedades existen algunas formas de violencia aceptadas como inevitables, a pesar de ser lamentables, dañinas, e imprescindibles de contener. En todas partes, la violencia impide la solución de otros problemas como el desarrollo económico o el progreso social.

A pesar de la universalidad de la violencia y su impacto destructivo, muchos de los esfuerzos del mundo en relación a la violencia pretenden manejar sus consecuencias, más que intentar construir una cultura de paz en la cual la violencia resulte menos aceptable y también menos común.

La violencia tiene que ver con la utilización de la fuerza física o de la coacción psíquica o moral por parte de un individuo o grupo de sujetos en contra de sí mismos, de objetos, o de otra persona o grupo de personas; las cuales son víctimas, ya que la violencia constituye una amenaza o negación de condiciones de realización y de supervivencia.

La violencia desde el punto de vista social y de la salud, afecta a todos los países y a todas las capas sociales, y es sin duda un asunto muy complejo y de difícil solución.
Definiciones de la violencia
La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de las Naciones Unidas (1993) y la Convención Interamericana para Prevenir, Castigar y Erradicar la Violencia contra la Mujer de la OEA (1994) condensan las definiciones de la violencia en contra de la mujer, así como recomendaciones para la acción y los compromisos a adquirir por los gobiernos para avanzar en estas acciones. Resulta especialmente importante señalar las definiciones en ellas incluidas:
La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, define la violencia contra la mujer como:
"Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada."
Abarca, sin carácter limitativo, "la violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la explotación; la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución forzada; y la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra."
La Convención Interamericana para Prevenir, Castigar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belem do Para), afirma que: “La violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales y limita total o parcialmente a la mujer el reconocimiento, goce y ejercicio de tales derechos y libertades”
Y define que:
“Debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.
"Debe entenderse que la violencia contra la mujer incluye la violencia física, sexual o psicológica: que tenga lugar dentro de la familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer, y que comprende, entre otros, violación, maltrato y abuso sexual; que tenga lugar en la comunidad y sea perpetrada por cualquier persona y que comprende, entre otros, violación, abuso sexual, tortura, trata de personas, prostitución forzada, secuestro y acoso sexual en el lugar de trabajo, así como en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar, y que sea perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes, donde quiera que ocurra".

En esta definición se pone de manifiesto, lo que decíamos anteriormente acerca de la violencia contra la mujer, la cual se da en el contexto de la desigualdad, relacionada con el género y esto se entiende como situaciones que atentan contra ella dada su condición, es decir, dada su posición social SUBORDINADA con respecto a los hombres.
Dentro de los factores etiológicos de la violencia se encuentran:
1. Factores macro sociales: Entre ellos está el aumento de la urbanización y en la migración, el desempleo, el narcotráfico, el incremento de la pobreza, el enfrentamiento político, inclusión o exclusión de grupos humanos, medios de comunicación masiva, etc.
2. Factores micro sociales:
• Factores familiares: Desorganización familiar, violencia física presenciada por el futuro agresor en su familia, maltrato físico o psicológico, incluso sexual sufrido por él, formación, desde la familia, de tradición violenta por vías de formas de empleo del tiempo, tipo de preferencia cultural, patrones de consumo de sustancias tóxicas, no uso de formas sociales de ayuda e incluso por vías de determinar funcionalmente trastornos psicopatológicos que facilitan la conducta violenta. (4)
• Factores psicológicos: Alcoholismo y drogadicción (por las peculiaridades psicológicas del adicto e independiente del efecto que la intoxicación en sí, en el consumidor habitual o el ocasional, puede tener sobre las conductas violentas, estimulándolas o desinhibiéndolas, propensión a la frustración o sensación de abandono o rechazo, propensión a la culpa con la consiguiente búsqueda de castigo, impulsividad de origen neurótico u orgánico, pobreza o falta de patrones morales, aprendizaje por modelación de conductas violentas, propensión a estados pasionales y emociones intensas con la consecuente afectación de la regulación conductual, pobre identidad propia y participación antisocial en grupos, pobres capacidades para la relación interpersonal y para la sensibilidad interpersonal.
• Factores biológicos: Los efectos de proclividad a la agresión por consumo de tóxicos como el alcohol y drogas, daño cerebral difuso y localizado, trastornos hormonales, entre otros.
• Estos factores (sociales, psicológicos y biológicos) no pueden verse como causales exclusivos de la conducta agresiva contra otros, incluyendo a los niños, sino en dinámica interdependencia y por vía de estudios de participación interdisciplinaria.
La violencia es uno de los fenómenos más extendidos de nuestra época y su impacto se advierte no sólo en situaciones de abierto conflicto, sino que incluso, en la resolución de problemas, a veces muy simples, de la vida diaria.
En esa medida, se puede afirmar, con certeza, que muchas personas, en alguna etapa de sus vidas, han sido víctimas de violencia.

1 comentario:

  1. María José Salazar. Psico 10128 de octubre de 2011, 11:52

    La violencia contra la mujer es un tema que me interesa enormemente, en principio porque soy mujer pero más alla de ello porque soy persona y creo firmemente en la equidad de género. Es necesario conocer acerca de las definiciones de violencia y su etiología, pero me parece que se debería profundizar más en la situación de la mujer en la sociedad. Sabemos muy bien que los estereotipos y roles asignados son aprendidos y reforzados en instituciones como la familia, la escuela, la iglesia, el trabajo... Y así seguimos viviendo en un mundo donde se alienta la moral patriarcal. Cómo no va a reinar entonces la violencia? Los hombres pretenden justificar sus conductas por el hecho de ser hombres y piensan de esta manera porque así los criaron. De quién es la culpa entonces? Cómo revertimos la tradición que se ha impuesto hace siglos? Para mí la respuesta es el movimiento feminista. No se trata de imponer un género sobre el otro, sino plantear los dos a un mismo nivel. Emprender cambios radicales desde la educación en la familia, la escuela, etc. Para que se elimine la violencia debemos primero borrar todo indicio de machismo, solo así conviviremos en armonía.

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